La Consejería de Medio Ambiente ha creado una herramienta, denominada “Huella de Carbono”, que tiene como objetivo apoyar a las empresas e instituciones en la evaluación de sus emisiones de CO2 a la atmósfera y propiciar de esta forma el control y reducción de las mismas. Se trata de un instrumento que se enmarca en la voluntad del Gobierno andaluz de implicar al máximo a la sociedad en su conjunto y que se ha refrendado en el hecho de que Andalucía se haya convertido en la región europea con un mayor número de municipios involucrados en la acción contra el cambio climático.
Medio Ambiente pretende promover el compromiso de las entidades públicas y privadas en la lucha contra el cambio climático fomentando la adopción de planes y medidas encaminadas a mitigar las causas y efectos de este problema global. La Huella de Carbono es un instrumento que sirve para medir las emisiones de CO2 que se registran en un municipio o las que producen las empresas en sus instalaciones y actividad productiva.
Para fomentar el compromiso local en la lucha contra el cambio climático, Medio Ambiente ha impulsado un Pacto Local en esta materia y al que se han sumado ya más de 460 municipios andaluces y ha contado con el apoyo también de la Federación Andaluza de Municipios y Provincias (FAMP) y las diputaciones provinciales. Esta iniciativa quiere incentivar a los consistorios a adaptar sus estructuras y sistemas para luchar con contra el cambio climático y a movilizar también a sus habitantes para que participen activamente en estas acciones.
En la actualidad, Medio Ambiente sigue trabajando para lograr más adhesiones a este pacto, con el objetivo de involucrar al conjunto de los municipios en esta iniciativa y contribuir así la consecución de los objetivos que se ha marcado el Gobierno andaluz en su lucha contra el cambio climático.
En el ámbito privado, la Consejería ha impulsado también la firma de convenios voluntarios con empresas establecidas en Andalucía para la reducción y compensación de emisiones, una iniciativa destinada a promover el esfuerzo voluntario del tejido empresarial en la lucha contra el cambio climático.
Esta medida, a la que se han adherido ya 9 empresas, va enfocada a aquellas que realizan su actividad fuera del sector industrial y forman parte del sector servicios, turístico, comercial, agroalimentario, transporte y distribución, entre otros. Esta parte del tejido productivo andaluz se integra en el denominado sector difuso de emisiones, responsable de la mitad de estos gases que se liberan a la atmósfera en Andalucía.
Las empresas que se suman a este sistema de compensación de emisiones se comprometen a realizar una auditoría anual para evaluar las emisiones generadas por sus instalaciones y actividades. Con los resultados habrán de diseñar y aplicar un plan de reducción, basado en el ahorro y la eficiencia energética. La iniciativa contempla la compensación de las emisiones generadas por su actividad a través de su participación en proyectos de reforestación y de conservación de la naturaleza. Para ello, se hará un cálculo económico que tase la aportación de las empresas en función del volumen de emisiones. La previsión de la Consejería es que las empresas sufraguen la plantación de dos o tres árboles por cada centenar de toneladas emitidas.